Estado de simulacro (Parte 2). Donde la excepción se vuelve regla.

Nota:  Sergio Martiello Gutiérrez – Montevideo   – Uruguay

La rápida, y en pocos casos letal, transmisión del virus se da donde la densidad de población es elevada: las ciudades. Gran llamado de atención de la naturaleza que nos envía a la cárcel domiciliaria a reflexionar por notoria mala conducta. El pisar un paño con hipoclorito antes de atravesar el umbral de nuestra casa, lavar cada objeto que ingresa al hogar es un castigo ejemplarizante, un acto psicomágico para internalizar el profundo daño ambiental que estamos causando a nuestro hogar planetario.

Ante las estridentes evidencias de desigualdades en el mundo y no solo me refiero a las sociales, es harto conocido que la ciudad desdibuja y enmascara a su beneficio las relaciones de poder en sus húmedos rincones donde no llega el sol ni el aire. Los seres humanos digitalizados seguimos cometiendo todo tipo de atropellos con nuestros hermanos menores, los animales, a los cuales separamos brutamente de sus congéneres y hábitat para volverlos mercancía (Gustavo Yañez González [3]). Tal comportamiento deja a la luz la forma como nos relacionamos con la naturaleza. 

Llegado a este punto voy a volver con otra afirmación de Žižek[4]. El “coronavirus perturba el buen funcionamiento del mercado mundial” y amenaza el corazón del capitalismo. Byun Chul Han [5] fue tajante al responder a Žižek con un “Se equivoca”. Por lo cual, coincidiendo con el filósofo coreano, no es disparatado pensar que este estado de simulacro indefinido se prolongue no como medida preventiva sanitaria sino más bien como transición y readaptación vertiginosa hacia una faceta depurada del neoliberalismo digital. El aislamiento, como era de suponer, catalizó la demanda mundial de internet y permitió, hasta cierto punto, una mansa [6] aceptación de este estado de cosas. 

El 30 de junio de 2020 era la fecha límite fijada por La Unión Europea para que todas las antenas 5G estuvieran disponibles. La tan esperada “segunda revolución de internet” llegado el 2025 alcanzaría en salud, transporte y suministros una suma de 113 millones de euros [7]. Pese a la paralización social producto de la pandemia las empresas de telecomunicaciones aceleraron la colocación de antenas en el mundo.  

Debido a la sospechosa relación del coronavirus con la tecnología 5G –sin ningún estudio relevante que evacúe los rumores– han quemado en semana de turismo, sólo en Reino Unido, unas 20 antenas; número que ascendió a 60 en total [8]. Existen también intentos de sabotaje en otros países de Europa. Pese a las atenuadas protestas en todo el mundo, la tecnología 5G ya se encuentra disponible desde hace al menos un año en Corea del Sur, China, Japón, EE.UU y  quince ciudades de España [9]. Uruguay [10] no se quedó atrás. Una torre en Maldonado y  otra en Colonia fueron instaladas en abril del año pasado. También vienen experimentando esta tecnología en la región: Argentina, Chile, Brasil, Colombia y Perú. 

Parece una muy buena oportunidad para ensayar, fomentar y perpetuar –a través de este interdicto global de prisión domiciliara– una reducción de aquellas actividades humanas que puedan ser sustituidas por aplicaciones, servidores, plataformas y redes sociales –que es bueno remarcarlo– se instalaron para la inmensa masa de la población mundial de forma permanente, en casi todas las áreas de la vida: trabajo, educación, salud, compras, entretenimiento, seguridad, reuniones, y hasta en las actividades menos pensadas. Por ejemplo, en California Byington Wines y The Wine Foundry, [11] pertenecientes a un grupo de cuatro mil viticultores, promocionaron catas de vinos virtuales para captar nuevos clientes en épocas de crisis. En Europa los museos aumentaron las visitas virtuales. El sitio web del Louvre pasó de 40.000 a 400.000 [12] visitas al día. Una noticia afirma que un cirujano mexicano se convertirá en el primer médico en llevar a cabo una delicada operación en colaboración con otros especialistas a distancia [13]. Un entusiasta digital anuncia el prometedor perfil del “creador de viajes de realidad aumentada” [14]; es decir, un profesional especializado en llevar a potenciales clientes del futuro inmediato a viajar a los destinos turísticos que deseen sin ningún tipo de restricciones. Para ello será imperioso disponer de “alta tecnología” que permita viajes  “personalizados y emocionantes”. Es el momento de “dar el salto a la nube” [15], motiva otro entusiasta digital alentando a pasarse al teletrabajo. Afirma que la nube es impenetrable por contar con un sistema de seguridad cifrado. Por si alguno no lo sabía, el 5G brinda una tecnología, además de muy segura, de altísima conectividad, a la altura de estos tiempos de pandemias. 

En este sentido, se daría rienda suelta a la resistida mediación tecnológica en las áreas de la vida ya mencionadas. Con ello se efectivizaría el control total de cada individuo en la esfera privada y pública incidiendo y redirigiendo las decisiones colectivas. Como lo señaló Byung Chul Han, China tiene la mayor infraestructura de vigilancia digital del mundo (big data). Allí cada individuo es observado tanto en la esfera pública como privada promoviéndose una serie de castigos ejemplarizantes a aquellos que tengan infracciones de tránsito, no lean el periódico oficial del partido o compren productos importados premiando a aquellos que siguen las recomendaciones del Estado totalitario.

Este tiempo está plagado de paradojas. Después de mucho tiempo de trabajo agotador, sin tiempo para nada, muchos están preocupados en cómo ocupar el tiempo de la forma más productiva posible. Para ello no faltan los “expertos”, los ciudadanos obedientes, ni los ilustres; aquellos que no dudarían un segundo en denunciar públicamente a los que se pasan de la raya o tienen alguna idea disidente de la oficial. Aquellos que usan guantes y tapabocas en las calles. Ciudadanos de buenos modales, afables, que invocan a la solidaridad, son el ojo implacable, justiciero. Algunos de estos ciudadanos políticamente correctos proveen de gran variedad de actividades a los ociosos, inactivos, gordos, enfermos y deprimidos compatriotas. Muchísimas personas acompañan este tipo de rutinas de ejercicios con rutinas de higiene personal y del hogar. Luego cuentan sus miserias diarias por las redes (mal llamadas) sociales estimulando el “quedate en casa” para salir “todos juntos” de esta situación. Existen otros buenos ciudadanos que recomiendan películas y series así como una lista de entretenimientos de nula sustancia nutritiva que generan el sacudón de adrenalina, la anécdota, no el intercambio, la discusión bien entendida ni el debate que permita hacer pie y comprender el delicado estado en el que nos encontramos desde mucho antes de la pandemia. Esta vez no debido al virus sino a la idiotez generalizada en la que naufragamos exitosamente para que una vez, superadas las medidas restrictivas, insertarnos felices en nuestras actividades como si todo hubiese sido una mala noche de resaca. 

En esta interrupción –natural o provocada- de producción del mercado a escala mundial, el neoliberalismo viene reconvirtiéndose con éxito. El ciberespacio configurará el cuerpo social del mañana. Como ha quedado demostrado en estos días, internet es la herramienta que permite que sigamos con nuestras vidas (los que tenemos techo digno, trabajo e internet). Pero asimismo es crucial para conocer al detalle, como es sabido, los deseos de sus clientes y potenciar al máximo su poder de consumo (de aquellos que consumen). Los dispositivos informáticos móviles son la extensión del cuerpo cibernético, internet el sistema nervioso de ese cuerpo virtual que toma las mercancías donde quiera que estén en el globo. Paul B. Preciado señala que el individuo post Covid-19 “no tiene piel, es intocable, no tiene manos. No intercambia bienes físicos, ni toca monedas, paga con tarjeta de crédito. No tiene labios, no tiene lengua. No habla en directo, deja un mensaje de voz”… Tendrá una serie máscaras: “la máscara de la dirección de correo electrónico… una cuenta bancaria, una puerta con un nombre, un domicilio al que Amazon puede enviar sus pedidos” [16].

Este retiro voluntario-obligatorio del cuerpo social, de enorme carencia afectiva, ha desembocado, quizás de una forma demasiado obvia, en la fuga al encuentro liberador con los otros. Lo que se tenía por perjudicial, la causa de aislamiento y disrupción social en los jóvenes se ha convertido de la noche a la mañana en nuestro salvavidas. Para algunos como yo, renuentes al cuerpo virtual, admitió el nacimiento y bautismo de ese cuerpo atlético, ubicuo. 

Ese repentino retraimiento del tiempo y del espacio que supuso el aislamiento se abrió de repente a un espacio virtual que anuló la capacidad productiva y de intercambio con otros y nos llevó a un estado de angustia existencial, de fondo sin fondo. Darío Sztajnszrajber se sorprendía al comentar estos días que nadie se levanta con el despertador. Es un tiempo congelado que habilita a la posibilidad del tan negado encuentro con uno mismo. A pensarse fuera del tiempo y del espacio productivo alienante, fuera de todas las postergaciones posibles. Carlos Skliar remarcó que no funciona el “hoy no”, “lo charlamos luego”, “mañana lo vemos”. Como nunca lo que sobra es tiempo. La ventana de luz se despliega con un click. Skliar reflexiona, este es un tiempo que desborda “hacia los lados” [17] encontrándonos con esa noción de compromiso comunitario. No me refiero a la solidaridad del autocuidado propio sino sobre todo del valor comunitario que genera brotes espontáneos de solidaridad. Quedarse en casa para alguien que tiene las necesidades básicas cubiertas, y algo más, se convierte en este momento en unas vacaciones forzadas. Tampoco me refiero a la solidaridad patriótica estimulada por los medios, chabacana, de cuadro de futbol que dura lo que una victoria; me refiero a la solidaridad de la gente que recoge comida, que arma canastas, que cocina en ollas populares o atiende las necesidades de los ancianos que viven solos, los doblemente aislados y olvidados de siempre. Esa solidaridad espontánea desnuda una vez más la inutilidad del mercado en cuestiones humanas; desnuda a su vez la hipocresía del aislamiento propio. Surge así un genuino sentimiento de hospitalidad horizontal entre los más carenciados. 

Para ir finalizando, me voy a referir al cuco del Covid-19. Rafael Bayce, grado cinco de la Facultad de Sociología y doctor en Ciencias Políticas cita datos brindados por el Doctor Francisco Nicola. Expone que la gente muere en un porcentaje mucho más alto de otras enfermedades más comunes que de Covid-19. Por ejemplo, de tuberculosis hay 60 veces más muertes por día en el mundo que de Covid-19; de hepatitis B, 55 veces más; de neumonía, 45 veces más; de HIV/Sida, 40 veces más; de Malaria, 40 veces más; de cualquier gripe estacional común mueren 20 veces más gente; de fiebre, tifus, fiebre amarilla, cólera, tos convulsa, etcétera… existen muchas más muertes que de Covid-19. Es decir, la probabilidad de morir de Covid-19 en el mundo es de una en un millón; de contagio, una en 10.000. Sin embargo, hay 5 veces más recuperados que muertos en el mundo. Dentro de las 10 muertes más infecciosas del mundo el Covid-19 no figura. En el Uruguay mueren 8000 personas por deficiencias circulatorias cada año; mueren 3500 veces más personas debido a tumores; 1500 veces más muertos por enfermedades respiratorias; 1000 veces más muertos por violencia, etcétera, etcétera [18]. 

No menos importante son las personas con ansiedad, depresión y estrés que en situación de aislamiento aumentan enormemente las probabilidades de desequilibrios emocionales. Pedro Bustelo, presidente de la Fundación Cazabajones, manifestó que Uruguay ostenta una de las tasas de suicidios más altos de América Latina superado por Surinam y Guayana. En 2019 se llegó a 705 suicidios. La depresión es la causa más importante (64%), le sigue el alcoholismo (15 %), la esquizofrenia (3%) y la ansiedad (3%). En este momento de cada 100 personas 80 no están siendo tratas por ningún profesional de la salud [19]. 

Ni mencionar toda la gama de efectos nocivos que provoca el encierro: violencia doméstica, acoso a los menores a través de internet, etc. 

Ahora bien, con el sistema médico en muy precarias condiciones de asistencia, ¿cuándo se van a atender a las personas en riesgo de morir por esas otras enfermedades cientos de veces más mortales que el Covid-19? ¿Cuándo se van a atender a las personas que padecen enfermedades mentales? ¿O solo se trata de aislamiento, alcohol en gel, tapabocas y psicofármacos?

Antes padecíamos un mundo vertiginoso, individualista, deshumanizado, tremendamente desigual. Ahora, con la espada de la muerte sujeta a un cabello sobre nuestras cabezas este proceso de digitalización explotó trayendo más de lo mismo en dosis reforzadas. En beneficio de una supuesta mayor “seguridad criminal, digital y  biológica” entraremos todos a la nube. En estos tiempos serán de uso común las palabras “transición”, “reconversión”, “adaptabilidad”, “reinvención”, “innovación” y “creatividad”; palabras que nos recuerdan nuestra frágil condición de dependencia a los poderosos depredadores de turno. Una vez más la razón científica aliada al capital se empodera del mundo. Los tecnicismos emanados de las ciencias duras (biología, física, matemática, química) gobernando la incertidumbre. Las humanidades tendrán que colaborar a la reflexión pero deberán postergarla para ayudar a la fracturada población a aceptar y sobrellevar el doloroso estado de simulacro hecho dogma.

Referencias: 

  1. 1“Fragilidad y tiranía (humana) en tiempos de pandemia” (27.3.2020).
  2. 2-“El coronavirus es un golpe al capitalismo a lo Kill Bill…” (27.3.2020).
  3. 3-“La emergencia viral y el mundo de mañana” (22.3.2020).
  4. 4-“La sumisión de las masas. Del auge global de las protestas al silencio de la cuarentena” (17.4.2020).
  5. 5-“COVID 19: El despliegue del 5G en Europa, en cuarentena por el coronavirus” (3.4.2020).
  6. 6-“Los ataques contra antenas de telefonía 5G por el Covid-19 saltan del Reino Unido a la Europa continental” (16.4.2020).
  7. 7-“El 5G ya está en 15 ciudades españolas” (16.6.2019).
  8. 8-“Qué se podrá hacer con el nuevo 5G en Uruguay y cuándo” (11.4.19).
  9. 9-“Catas de vino virtual en California para lidiar con el encierro de la Covid-19” (12.4.2020).
  10. 10-“Museos europeos cerrados por Covid-19 buscan públicos  en internet” (10.4.2020).
  11. 11-“Mexicano practicará la primera cirugía colaborativa con la ayuda de tecnología 5G” (19.2.2020).
  12. 12-“Profesiones de futuro que llegan con el coronavirus” (8.4.2020).
  13. 13-“¿Atrapado en casa por el coronavirus? Tecnología y dispositivos para sobrevivir a la cuarentena. La tecnología llega al rescate para facilitar nuestra vida en el encierro” (15.3.2020).  
  14. 14-“Aprendiendo del virus” (28.3.2020).
  15. 15-“Conversaciones entre cualesquiera, Carlos Skliar, Facebook” (30.3.2020).
  16. 16-“Entrevista en el programa Visión nocturna. Radio AM Uruguay 1050” (1.4.2020).
  17. 17-“El coronavirus y el encierro en Uruguay, el país de la depresión” (25.3.2020).

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Foto: ilustracion elpais.com

Foto 2 : Foto: www.elsoldedurango.com.mx

Los articulos del diario La Humanidad son expresamente responsabilidad del o los periodistas que los escriben

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1 thought on “Estado de simulacro (Parte 2). Donde la excepción se vuelve regla.

  1. Totalmente decepcionado del lo que hacemos en la tierra, nos creemos inteligentes y solo hemos copiado todo de la naturaleza, pero nuestras copias son devastadoras en todos los sentidos!!!

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