Colombia: Cuando Duque criticó a su titiritero

Nota: John Alexander Lastra Muñoz – Periodista – Colombia

Aludir al jefe de Estado colombiano inmediatamente se asocia al temerario y siempre investigado Álvaro Uribe Vélez, quien teniendo un poder inimaginable volvió a poner presidente, como si el país fuera una gran finca donde el señor terrateniente ordena su capataz para el próximo cuatrienio.

Para el período 2018-2020, el anciano virulento eligió al joven Iván Duque que desconociendo el dolor de los sectores populares tanto urbanos como rurales a causa del conflicto social y armado, así como por el abandono estatal y el afianzado modelo neoliberal, daba a conocer sus análisis en portales regionales sobre la burocracia colombiana y como buen encopetado santafereño desde un cómodo escritorio, sin adentrarse en los territorios.

Duque en sus alocuciones presidenciales evidencia ante el mundo su servil posición a los intereses de Uribe, quien pese a su poderío en Colombia, también rinde pleitesía a los amigos políticos de la Casa Blanca, los motivos son de vieja data, cuando asumió la presidencia, Uribe Vélez ejecutó el “Plan Colombia” y permitió la ampliación de las bases militares de EE.UU. a cambio de “gobernar” tranquilamente y sin preocuparse ante una futura investigación de Washington después de su mandato por sus vinculaciones con el narcotráfico.

De acuerdo al libro El Narcotraficante N° 82: Álvaro Uribe Vélez, presidente de Colombia, publicado por el escritor Sergio Camargo (1) y que fue sacado de circulación en la nación por agentes del extinto y genocida DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), el exmandatario ocupaba la casilla 82 en la lista de narcotraficantes más buscados por el Departamento de Estado de EE.UU. en 1991. En el selecto grupo, Uribe Vélez acompañaba a los hermanos Rodríguez Orejuela (Miguel y Gilberto) y al conocido Pablo Escobar, con quien se le ha vinculado desde que era director de la Aeronáutica Civil en 1981.

Ahora bien, explicando sucintamente la deuda del terrateniente criollo con los amos del Norte, a su súbdito Duque lo escuchamos repetir discursos segregacionistas e indignantes contra los más desfavorecidos, que en un país normal sería motivo para una revocatoria de mandato, es inconcebible que un presidente invisibilice y no combata las desigualdades sociales, impida la implementación de los Acuerdos de Paz, pase como buen puritano ante los escándalos de narcotraficantes financiadores de su campaña presidencial, eluda su responsabilidad en los asesinatos sistemáticos contra líderes sociales y excombatientes, y llame con eufemismos las masacres, denominadas por él como “asesinatos colectivos”.

Para cualquier foráneo inquieto por estudiar la política colombiana, le parecería impensado que el presidente párvulo en algún momento de su vida fuera crítico de su mentor Uribe Vélez, distinguido por ser el exmandatario con el mayor número de ministros y colaboradores presos y/o prófugos de la Justicia. Pero en el mundo de la política todo es posible, el joven hoy disfrazado de presidente en sus tiempos de analista de escritorio, lanzó duros cuestionamientos contra el anciano número 82. 

En el entonces semanario Tólima 7 días, Duque publicó en junio de 1998 una columna titulada “Los pecados de Álvaro Uribe”, donde lo criticó por no apoyar al entonces candidato por el liberalismo Horacio Serpa que terminó perdiendo los comicios contra el conservador Andrés Pastrana, quien fungió como presidente de Colombia para el período 1998-2002. En su análisis, Duque señaló a Uribe de ser individualista y protector de la Convivir, otro eufemismo para identificar a los grupos paramilitares, brazo armado de la ultraderecha política y narcotraficante colombiana. “En tanto que Serpa (Horacio) es un hombre empeñado en la paz, y Uribe es identificado como un escudero de la Convivir, es decir, con una expresión clara de la extrema derecha colombiana, que concibe la paz únicamente como resultado de una victoria militar sobre los alzados en armas”, sentenció Duque.

Siguiendo en su columna, el entonces liberal Duque responsabilizó a Uribe Vélez por la derrota del Partido Liberal en el departamento de Antioquia porque priorizaba sus intereses electorales, “lo único que le preocupa (a Uribe) es organizar su campaña para el 2002, y de pronto por eso poco le importa la derrota del partido (Liberal). Ya nos quedó claro que Uribe no es profeta en su propia tierra”, concluyó Duque.

La sabiduría de los abuelos tilda la pérdida de conciencia y de sentido humano en una persona como Pasos de Cangrejo porque van de para atrás, así pasa con Duque, pasó de un joven encopetado de escritorio inofensivo a un peón presidencial cómplice de la ultraderecha colombiana que se traduce a la intensificación de la violencia en el país.

Desde su llegada a Palacio de Nariño en 2018 hasta julio de 2020, se reportó el asesinato de 573 líderes sociales y defensores de Derechos Humanos (2), así como 91 masacres en solo el 2020 (3) y 248 excombatientes asesinados desde la firma de los Acuerdos.

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  1. https://www.semana.com/opinion/articulo/el-narcotraficante-numero-82-opinion-de-joaquin-robles/394690-3/ 
  2. https://www.nodal.am/2020/07/al-menos-573-lideres-sociales-fueron-asesinados-en-lo-que-va-del-gobierno-de-ivan-duque-segun-indepaz/
  3. http://www.indepaz.org.co/informe-de-masacres-en-colombia-durante-el-2020/ 
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  6. Foto: AFP – Iván Duque, y Álvaro Uribe

Los articulos del diario La Humanidad son expresamente responsabilidad del o los periodistas que los escribeneeuu

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