Casi ocho de cada diez chilenos votaron cambiar la constitución impuesta por Pinochet en 1980.

Nota:  Victoria Alfaro – El Popular – Uruguay

“La historia es nuestra y la hacen los pueblos”

Salvador Allende

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Este domingo el pueblo chileno logró un paso histórico para derogar la Constitución impuesta en 1980 por la dictadura de Augusto Pinochet. El Apruebo logró un 78% y también la opción de que a los constituyentes los elija directamente el pueblo, con un porcentaje similar.

“Estamos frente a la mayor votación de la historia de Chile desde el punto de vista de votación en votos absolutos, y además, rompimos la barrera que no se superaba desde el 2012 con voto voluntario (…) Incluso se supera el plebiscito de 1988. Sin duda es la mayor participación de la historia de la República”

señaló el Presidente del Consejo Directivo del Servicio Electoral de Chile (SERVEL), Patricio Santamaría Mutis.

El último boletín oficial del SERVEL con resultados parciales reveló que el 78,27% de las preferencias fue para la opción Apruebo (o sea cambiar la constitución), mientras que el 21,73% fue para la opción Rechazo. En tanto, respecto del órgano que redactará la nueva Constitución, la Convención Constitucional (con miembros elegidos en su totalidad por el pueblo) obtuvo un 78,99% de aprobación y la Convención Constitucional Mixta (mitad electos por el pueblo y la otra con miembros del parlamento) solo logró un 21,01% ( https://oficial.servel.cl/wp-content/uploads/2020/10/7_Boletin_Parcial_Total_ultimo-1.pdf )

Ya lo decía Salvador Allende:

“que el pueblo por primera vez entienda que no es desde arriba, sino desde las raíces mismas de su propia convicción de donde debe nacer la Carta Fundamental que le dará su existencia como pueblo digno, independiente y soberano”.

Y sin lugar a dudas fue así, las y los chilenos votaron de forma abrumadora y lograron un hito histórico, en plena pandemia y con mil trabas impuestas por una campaña del terror desde la derecha y sus títeres en el gobierno.

Los ciudadanos fueron a las urnas y consiguieron una votación abrumadora a favor del Apruebo y de la Convención Constitucional. Ahora en el mes de abril deberán nuevamente concurrir a las urnas y elegir a sus representantes, quienes serán los encargados de discutir junto a la población los contenidos de la nueva carta magna y así poder cambiar la constitución instaurada por el dictador Augusto Pinochet en la década de los 80 y que hasta hoy solo se había podido tocar en algunos aspectos.

Según informó CNN Chile, solamente en cinco comunas el Rechazo fue mayoría. Se trata de Vitacura, Las Condes y Lo Barnechea, en la región metropolitana de Santiago (ciudad capital), zonas de alto poder adquisitivo donde la derecha siempre fue muy fuerte. También ganó en Colchane (Tarapacá) y La Antártica (Magallanes).

Una derecha que aprovechando la dictadura brindó toda su sapiencia y poder para imponer una constitución “blindada”, como le decían, ya que estaba muy bien armada en el aspecto jurídico, siendo muy difícil de modificar.

La constitución de Pinochet, que rige en la actualidad, fue sometida a consideración de la ciudadanía mediante el plebiscito nacional de 1980 en la que fue aprobada.
Dicho procedimiento electoral fue cuestionado por las irregularidades formales en su celebración. Entre otros problemas, no existían los registros electorales y la oposición se vio impedida de efectuar campaña y por eso fue caratulada de fraudulenta. A lo que hay que agregar que fue plebiscitada en medio de una dictadura, con una represión feroz.

Una constitución que es cuestionada desde hace muchos años y sirvió para dar una imagen mentirosa de un Chile próspero ante el mundo. Una carta magna a la cual se le han podido realizar algunas variaciones, siendo una de ellas muy importante cuando se retiró el sistema de senadores vitalicios. Allí había varios altos cargos militares (entre ellos Pinochet), que se atribuyeron esa categoría que los blindaba ante la Justicia.

“Lo que en otras constituciones se consideran derechos económicos y sociales, en esta Constitución se estableció que son “libertades”, que no son derechos. Un ejemplo es que establece libertad de enseñanza, no derecho a la educación”

decía en su momento la cientista política y experta en Constitución, Claudia Heiss (ciperchile.cl).

Tuvo que salir el pueblo a la calle hace un año, harto de que las empresas sean dueñas del país y hagan prácticamente su voluntad en todo. Los chilenos y las chilenas salieron a protestar, a pesar de que tenían todo en contra, incluido un brutal poder estatal desplegado y armado solamente para destruir a la población: los ciudadanos se quedaron sin trabajo, fueron golpeados, torturados, encarcelados, dejados ciegos y como frutilla de la torta arribó el coronavirus para arrancarles el
trabajo y la subsistencia básica.

En Chile hasta el mar es privado, la pandemia dejó al desnudo un sistema sanitario deficiente, caro y obsoleto, donde la covid19 no ha dejado de hacer estragos entre los sectores más pobres de la población, quienes no tienen cómo pagarse la atención médica. A esta situación tenemos que sumar la falta de asistencia en lugares difíciles de acceder donde las empresas privadas no invierten y al tener una salud pública escasa, tampoco ésta llega.

“Tenemos un sistema poco democrático y bastante oligárquico, donde gobiernan los ricos y les ponen las reglas a los pobres. Y eso deslegitima el sistema. Ninguno de los señores que está legislando sobre pensiones recibe los 150.000 pesos (8.300 pesos uruguayos) de pensión que tienen muchos chilenos. Y no solamente no tienen esa pensiones: muchos ni siquiera conocen gente que las tenga”

agrega Heiss en dicha publicación.

Dándole un poco de contexto al triunfo del domingo, no podemos olvidarnos de los más de cien chilenos que quedaron parcialmente ciegos o ciegos del todo, debido a la salvaje represión de los Carabineros hacia los manifestantes. Carabineros, que aún hoy apenas han respondido ante la Justicia por sus actos vandálicos. Uno de los últimos casos que indignó a la población, fue el joven de 16 años que fue tirado puente abajo hacia el rio Mapocho por un efectivo.

Tampoco podemos olvidar a un presidente que desde el principio habló de “estado de guerra” (textual) contra su propio pueblo, mientras su esposa le decía a sus amigas en un audio de Whatsapp que se hizo viral, que los chilenos parecían “extraterrestres” (textual) por reclamar condiciones dignas para vivir.

Un despertar popular que comenzó con la suba del boleto del metro, donde los jóvenes estudiantes y trabajadores fueron y son protagonistas. Los sucesores de aquellos que en el primer gobierno de Sebastián Piñera también hicieron temblar las calles con sus protestas acompañados del conjunto del pueblo que comenzaba a ver que por allí iba la cosa, que juntos podían conseguir ser escuchados y se podía comenzar a cambiar una sociedad considerada como una de las más desiguales del continente.

El economista mexicano, Director Regional para América Latina y El Caribe en el PNUD (Naciones Unidas), Luis Felipe López-Calva, dijo a la BBC que

“en Chile la desigualdad ha sido estructuralmente alta para el nivel de ingresos que tiene. El 82% de la población recibe pensiones inferiores a un salario mínimo”

argumentó.

La gente no solo protesta contra la concentración de los ingresos, sino por las pensiones y la falta de acceso a salud, educación y otros servicios sociales,
afirmó por su parte Laís Abramo, directora de División Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en nota a la BBC.

Foto: El día y lugar que Chile cambió, Plaza Italia, 25 de octubre de 2019 – piensachile

Chilenos en el mundo

Con 12.382 votos totales, América fue el segundo continente -detrás de Europa- que registró la mayor participación de los chilenos residentes en el exterior, en el marco del Plebiscito constitucional celebrado el domingo en todo el territorio nacional y en las oficinas consulares del país, según publicó Emol.cl. Como fue la tónica, en la región también se impuso la opción Apruebo, con el 72,6% de los votos válidamente emitidos (8.953), versus el 27,4% que registró el Rechazo (3.379 sufragios). La alternativa por una nueva Carta Magna se impuso en 17 de los 22 países donde se habilitó el sufragio en el continente.

Fueron varios los lugares donde el Apruebo se impuso con claridad, superando el 70% de las preferencias. En ese caso, Cuba fue el que mostró la victoria más contundente, con un 96,15% para el Apruebo (50 votos) y un 3,85% para el Rechazo, que sólo obtuvo 2 sufragios en la isla. Otros lugares donde el Apruebo obtuvo una amplia mayoría fueron Canadá (89,26%), Argentina (86,48%), México (84,71%), Uruguay (82,88%), Brasil (74,03%) y Nicaragua (70%). Un caso llamativo es el de Haití, donde sólo votaron seis personas. Ahí, el Apruebo logró cuatro preferencias y el Rechazo se quedó con las dos restantes.

No obstante, en otras partes el resultado fue más ajustado, como en Perú y Bolivia, donde la opción a favor de una nueva Constitución sumó el 52,5% y el 51,37% de los sufragios, respectivamente. Pero nunca como en Paraguay, donde el Apruebo se impuso por solo un voto de diferencia, con 78 preferencias versus 77 del Rechazo.

En Estados Unidos, por otro lado, el Apruebo logró el 62,87% de los sufragios, versus el 37,13% del Rechazo, que de todos modos registró una victoria en el consulado de Miami, con 585 sufragios (64,57%) versus los 321 del Apruebo (35,43%).

Hubo cinco países donde se impuso el Rechazo. El resultado más llamativo, sin dudas, se registró en Venezuela, donde esta opción se quedó con el 52,42% (130 votos), versus los 118 sufragios del Apruebo, correspondientes al 47,58%.

Los otros lugares en los que ganó el Rechazo fueron El Salvador (53,23%), Guatemala (56,94%), Panamá (53,79%) y Jamaica (62,5%). La isla caribeña es, después de Haití, el segundo lugar con menos electores chilenos de América. En este caso, votaron ocho personas: cinco por el Rechazo y tres por el Apruebo.

En el resto del planeta la votación también fue alta. Algunos datos: en Alemania el Apruebo llegó al 89,41%, en Francia el 93, 95%, en Australia el 84,3%, en Nueva Zelanda el 93,1% y en Suecia el 97%.

¿Qué viene ahora?

El 11 abril de 2021 se realizará la elección de constituyentes, allí los ciudadanos podrán elegir a los integrantes del organismo que definirá los contenidos de la nueva carta fundamental.

Según las fechas manejadas a inicios del 2022 sería el plazo para entregar la propuesta de texto constitucional. La convención tendrá un plazo de trabajo de hasta 9 meses para presentar su propuesta de nueva Constitución. En caso que requiera más tiempo, podrá prorrogar su funcionamiento por otros tres meses más.

El organismo deberá aprobar los diferentes aspectos del contenido de la carta fundamental por al menos dos tercios de sus integrantes lo que obliga a la búsqueda de acuerdos. En caso que no logren arribar a una propuesta dentro del plazo máximo de 12 meses, se mantendrá la Constitución de 1980.

Luego de ello en el correr del 2022 vendrá el plebiscito ratificatorio. Esta consulta será con voto obligatorio y se realizará al menos 60 días después de la entrega de la propuesta.

En caso de que se apruebe la propuesta, Chile tendrá una nueva Constitución y el texto que data de 1980 será derogado. En caso que se rechace, seguirá vigente la actual carta magna, según informó T13.cl

Como se ve el proceso recién comienza, pero el primer paso importante ya se dio con una abrumadora mayoría. Con estos resultados y con toda justeza, el pueblo chileno festeja con algarabía, porque como dice la canción de Inti Illimani, “esta vez no se trata de cambiar un presidente”, sino de construir un “Chile bien diferente”.

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Foto: latercera

Nota:  Victoria Alfaro – El Popular – Uruguay

Los articulos del diario La Humanidad son expresamente responsabilidad del o los periodistas que los escriben

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