EL FUEGO Y LA HIPOCRESIA EN NOTRE DAME

Nota: Carlos Matute Ron – Periodista – Venezuela

 

Notre Dame arde…. Y que?

La histórica catedral de Notre Dame ardió el pasado lunes 15 de Abril ante la mirada atónita del mundo civilizado, occidental y euro-centrista. Sin duda, un daño irreparable para el estudio de la cultura.

Dicha catedral, construida sobre ruinas Celtas primero y Romanos luego, albergó antes de ser catedral procesos ritualistas de distintas manifestaciones de fe. Tardó solo minutos en consumirse en el fuego purificador y redentor.

¿Cuántas historias, ritos, reuniones, cónclaves, traiciones, vejaciones, violaciones, etc., pudo albergar la catedral de Notre Dame? La puerta de la historia está abierta.

Construida en los albores del siglo XII, la catedral de Notre Dame representaba un fino gusto por el ocultismo, lo alquímico y lo esotérico, lo cual la convirtió en sitio predilecto para la añoranza romanticista siglos más tarde.

Es allí, donde el emblemático burgués y comunista de Víctor Hugo representa una de sus historias más fascinantes.

Por otro lado, ir a Francia implica una agenda de paseo turístico donde fotografiarse en esos sitios genera un caché cultural y de conocimiento (aunque usted en su vida se hubiese leído un libro).

Francia, la más perfumada nación de Europa, la de los reyes guillotinados, la del gran ladrón de guante blanco creado de la pluma de Maurice Leblanc (italo-francés) que ha inspirado a la corriente libertaria, el genio Arsène Lupin, y para algunos doctos, Francia, la cuna del pensamiento moderno.

Francia es también la patria de los niños que tiran la piedra y esconden la mano, albergue de africanos intelectuales de alta talla como Fannon y Camus, y de futbolistas de ascendencia de la negritud hermosa que hasta un título de campeonato mundial les dio. Francia, la gran guerrerista de los estadounidenses, siempre en silencio de los planes macabros que tienen los yuesboys contra la humanidad.

En definitiva, lo ocurrido en Notre Dame nada tendría que ver con la repulsa que en lo particular me causa el país de los croissant’s, la vie est belle y de los hombres de habla afeminado, de la comida gourmet y destino fundamental del latino ladino, sino fuese porque la vuelta de tuerca le ha causado daño a una estructura insigne para la cultura universal.

Pero no nos pongamos tristes, todo, en la viña de estos señores del primer mundo está completamente calculado. Valía la pena que se quemara (y vaya que sí). Varias cosas han quedado ocultas tras el incendio de Oh, la catedral de Notre Dame.

Una cosa es lo que uno quiere creer y desea creer para asirse a una fe y otra lo que realmente ocurre. Sobre todo cuando lo místico se entrevera con lo común. Es así que ese espacio maravilloso que era la tan mentada Catedral (cero sarcasmo amigos: el espacio en efecto era albergue de distintas corrientes de la fe, nos guste o no) fue destino en distintas épocas de rituales de sangre que sirvieron como contra o protección para familias que han influido para la gran mayoría de los que habitamos este planeta.

Luego, al pasar a ser una catedral de influencia católica, tampoco fue que se alejó de ese destinito fatal: pero ojo, lo sacro tiene su halo místico que nos veda hablar de él, no vaya a ser que una maldición nos fulmine por impíos. Y siendo así, al pasar de los siglos, su influencia permitió que más rápidamente el bien le sirviera al mal tras signos, símbolos y figuras ocultistas que se mantenían en las mismas estancias donde se adoraba lo sagrado y lo profano. Y es que no admitir que hermosas obras de arte adornaban dicha catedral, constituyendo un espacio para el deleite antropológico, es de entrada estúpido y hasta vergonzoso para los amantes del conocimiento.

Pero no pueden doler tanto esas incunables obras artísticas como las destruidas en pleno corazón de África y Medio Oriente en menos de una década producto de las invasiones estadounidenses en nombre de la lucha anti-terrorista, de las cuales los franceses han sido principales aliados.

¿O es que acaso la destrucción de mezquitas en Siria o la misma destrucción de la ciudad de Palmira no contó con el beneplácito del gobierno y la seguridad del estado francés? ¿No fueron ellos mismos con su política internacional quienes traicionaron a Gadafi, dando paso a una destrucción total de bienes comunes para la humanidad?

Debemos ser precisos en coincidir que no se trata de venganza ni revanchismo, acto criminal por demás falaz que solo pervierte aún más a la humanidad y hace que esta camine en círculos peligrosamente viciosos para la convivencia del Ser.

En dado caso, y al menos al parecer, el incendio que originó la destrucción de la Catedral franchuta, no fue voluntaria; en cambio, máquinas veloces portando misiles acabaron con espacios antropológicos donde el hombre y la mujer común tenían puntos convergentes para encontrar la digna cuna civilizatoria.

Pero como no nos duele lo que afectivamente no nos liga, es mejor llorar por Notre Dame ya sí aprovechamos y criminalizamos un tanto más a los chalecos amarillos, movimiento anti-sistémico que empieza a tomar fuerza orgánica, y ocultamos más aún el drama que habita al ciudadano común, al haberse recaudado en tiempo record, vía donación, el dinero para reconstruirla en su integridad, hasta seis veces. De verdad, los ricos son muy altruistas, generosos, gente de bien. Y por otro, continuar tapando la crisis que vive Macron, la cual, aspiramos dure poco, pues desde estas latitudes aspiramos su salida del poder y el No Retorno de ese país a la lógica Estado-Nación.

Pregunto, ¿Jacques de Molay se vengó a través de lo divino? ¿Fue coincidente la quema de esta Catedral con que el hehco de haber ocurrido una semana antes de Semana Santa? ¿El twit del presidente Macron donde afirma ‘’emoción en el pueblo francés’’ tiene coincidencia con la profecía de Michel de Notre Dame (mejor conocido como Nostradamus)? ¿Ardió nuevamente Notre Dame por la memoria del archidiácono Claude Frollo? ¿Se estará riendo desde alguna atemporalidad (ficticia o real, bah, qué más da), el venerable Quasimodo? ¿O Lupin, oh Lupin, se robó todas esas joyas, obras de artey otros y los tiene ocultos en La Aguja Hueca? ¿Con qué nos vendrán después los Franchutes? Buena manera de olvidarnos de Assange mi querido Herlock Sholmes (Insisto: Oh Lupin).

En tanto eso ocurre seamos un poco más Cyranos de la pègre, y sea digna la égalité, la liberté y la fraternité, total, soñar no cuesta nada.

Los articulos del diario La Humanidad son expresamente responsabilidad del o los periodistas que los escriben.

 

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