Más miedo que ser como Venezuela debería darles seguir siendo como Colombia

Más miedo que ser como Venezuela debería darles seguir siendo como Colombia. Abran los ojos y aunque duela la realidad véanla a la cara.

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Gustavo Petro Colombia

Escrito por Sonalys Borregales Blanco

Leí un trino que decía que Gustavo Petro ganó la batalla, pero perdió la guerra tras las elecciones presidenciales en Colombia. Es muy probable que esto sea cierto, porque Rodolfo Hernández se posicionó fuerte en el segundo lugar con el voto de la gente de Santander, Norte de Santander, Meta, Caquetá, Boyacá, Cundinamarca, Tolima, Caldas, Huila, Guaviare, Casanare, Arauca y Vichada. 

Muchos de estos departamentos son fronterizos con Venezuela. Estas personas eligieron a un candidato supuestamente independiente, que rechaza el establecimiento político y la corrupción. Sin embargo, Rodolfo tiene un proceso judicial en curso por corrupción y recibirá el apoyo en la segunda vuelta de toda la maquinaria uribista y de extrema derecha que ha gobernado durante décadas en Colombia. 

Las posibilidades de que un Gobierno de Hernández represente una alternativa para la paz, para la justicia, los derechos humanos, reivindicación de las víctimas y para superar la desigualdad son casi nulas. Nos preguntamos si más de 60 años de guerra no han servido para que los colombianos quieran superar estos problemas. ¿Por qué en estos departamentos no caló el discurso de Petro? 

El discurso en contra del “castrochavismo” pesa mucho en este país. Lo sé y los candidatos presidenciales también, por eso, unos más que otros apuntan su artillería en contra del Gobierno de Venezuela. “No queremos volvernos como Venezuela”, repiten como loros un montón de colombianos y los políticos de este país los incitan a reafirmar sus miedos y a votar en consecuencia.

Para ellos, con Petro, el “castrochavismo” se apoderará de estas tierras, habrá hambre, pobreza, habrá corrupción. Para ellos, con Petro, serán gobernados por políticos incompetentes y “brutos como Maduro”. Para ellos, con Petro, se acabará el empleo digno y la gente comenzará a buscar en la basura comida para poder alimentarse y a esperar que “le regalen todo”. Para ellos, con Petro, Colombia dejará de ser como Suiza.   

Déjenme decirles algo: Colombia no es Suiza y tampoco es Venezuela. Quiero contarles que aquí millones de personas pasan hambre, que hay corrupción de la más grotesca que haya visto, que no hay empleo para todas las personas, que muchas trabajan en condiciones indignas y sin garantías, que aquí ya están los políticos brutos e incompetentes gobernando, que no necesitas caminar más de dos calles por Bogotá para ver a gente buscando entre la basura comida. Déjenme repetirles, Colombia no es Suiza, que está a mucho de serlo si siguen eligiendo a políticos como Iván Duque y Rodolfo Hernández.

También déjenme decirles que, para su desgracia (aunque no lo entiendan), Colombia tampoco es Venezuela. Aquí no hay un Gobierno (y por lo que veo no lo habrá en mucho tiempo) que se preocupe por estas plagas que azotan a la gente: no les dará una bolsa de comida mensualmente para que calmen en hambre, no abrirán en las comunidades centros comunitarios de atención médica y de prevención de enfermedades gratuitos, no les garantizarán ingresos mínimos mensuales a pesar de que no tengan empleo ni cómo sobrevivir, tampoco podrán tener acceso a educación gratuita y muchos menos pueden esperar una vivienda digna y gratuita para resguardarse de la lluvia y de los peligros de las calles, ni hablar de un Estado que defienda a la gente de las ambiciones de las empresas y grandes capitales. 

No, Colombia no es Venezuela. Seguiremos viendo las masacres, los asesinatos de los líderes sociales, los abusos policiales, seguiremos viendo a los políticos aprovecharse de los temores de las personas, seguiremos viendo la desigualdad, seguiremos viendo a este país ir en contravía de los derechos humanos. Lo veremos si Rodolfo Hernández llega al poder porque este hombre es admirador de Hitler, porque discrimina a los migrantes, porque desprecia a los pobres, porque solo se aprovecha de las circunstancias para llegar a la Presidencia.

Ya sé que me van a decir que si Venezuela está tan bien por qué la gente se va o por qué no me regreso a mi país. Por supuesto que en nuestro país hay problemas, sería una gran mentira, insostenible, si les digo que todo está perfecto, que la gente no tiene razones para quejarse o para irse, pero, en general, los problemas de mi país son económicos e, insisto, hay algunas políticas salvavidas que aún sirven a la gente más vulnerable. 

Mis anhelos de justicia social no tienen nada que ver con una frontera. Quisiera ver una Venezuela estable económicamente y a Colombia sin guerra y más justa. Quizá es mucho pedir, pero al menos deberíamos intentarlo. 

En todo caso, me permito decirles una última cosa: Más miedo que ser como Venezuela debería darles seguir siendo como Colombia. Abran los ojos y aunque duela la realidad véanla a la cara. 

Fotografía de Víctor de Currea-Lugo.

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