ARGENTINA, EL MUNDO Y EL DESPUÉS DE LA EMERGENCIA PROVOCADA POR EL COVID-19

Nota: Mario Verdi   – ARGENTINA

_“Marx tuvo razón, creímos vivir en un mundo compacto y nada es tan pleno para no sucumbir. Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y relaciones recíprocas”_.*Artemio López*, 19/3/2020.

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_“Quienes terminarán con este pasado oscuro serán las clases populares que no han gobernado nunca. Y espero que lo hagan en el futuro”_.*Juan Domingo Perón*, palabras extraídas de la película “Cita con Perón” basada en un hecho real del que se conserva su registro taquigráfico, 12/12/1944.

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_“No intentamos de ninguna manera sustituir a un hombre por otro; sino un sistema por otro sistema. No buscamos el triunfo de un hombre o de otro, sino el triunfo de una clase mayoritaria, y que conforma el Pueblo Argentino: la clase trabajadora. Y porque buscamos el poder, para esa clase mayoritaria, es que debemos prevenirnos contra el posible ‘espíritu revolucionario’ de la burguesía. Para la burguesía, la toma del poder significa el fin de su revolución. Para el proletariado -la clase trabajadora de todo el país- la toma del poder es el principio de esta revolución que anhelamos, para el cambio total de las viejas y caducas estructuras demoliberales. Si realmente trabajamos por la Liberación de la Patria, si realmente comprendemos la enorme responsabilidad que ya pesa sobre nuestra juventud debemos insistir en todo lo señalado. Es fundamental que nuestros jóvenes comprendan, que deben tener siempre presente en la lucha y en la preparación de la organización que: es imposible la coexistencia pacífica entre las clases oprimidas y opresoras. Nos hemos planteado la tarea fundamental de triunfar sobre los explotadores, aun si ellos están infiltrados en nuestro propio movimiento político”_.*J. D. Perón*, carta a la Juventud, 10/1965.

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_“Hay un peronismo integrado, burgués, proimperialista, minoritario, pero con la fuerza de los aparatos integrados al sistema. Hay un peronismo revolucionario, en desarrollo, al cual se suman nuevas generaciones de muchachos y muchachas que se acercan al movimiento por su identificación fundamental con la lucha del movimiento obrero, contra el sistema y contra sus burocracias”_. *Alicia Eguren*, dirigente peronista, guevarista y comunista; cuyo compañero fue John William Cooke; asesinada por la última dictadura del Capital arrojándola viva al Río de la Plata; extracto de la carta abierta a Perón, 4/10/1971.

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_Índice_:
I.- *Política y Violencia. Capitalismo y Comunismo*. 
II.- *Una salida inédita para la deuda externa Argentina*.
III.- *El colapso universal del Neoliberalismo*.
IV.- *El retorno del Capitalismo de Estado*.

A todas, todos y todes:

La humanidad entró en una crisis global del Capitalismo peor que la del año 2008. Incluso, una depresión económica similar a la que se inició en el año 1929 y que terminó desembocando en la segunda guerra mundial.
Este nuevo hundimiento es una condición necesaria pero no suficiente para que triunfe la revolución nacional y social del Trabajo en cada país contra el Capital, ergo contra la burguesía parasitaria en todas sus formas, porque para ello se requiere:

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*1)* La organización política de la Multitud del Trabajo

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*3)* La consistencia teórica para argumentar la posibilidad cierta, aquí y ahora, de poder construir una nueva civilización. Un proyecto cuyo imago, transmisión simbólica y posible concreción, impulse pasionalmente a las singularidades del común y comunique racionalmente al común singularizado una perspectiva para hacer de la nueva crisis del Capital una salida anticapitalista en beneficio de la Multitud proletaria. 

*4)* Si todo esto pasara, ocurrirá así conlleve el ejercicio de la violencia política del proletariado en defensa propia contra la burguesía que lo condena a la miseria, la enfermedad y la muerte con tal de preservar al Capitalismo.
Si se desencadena la revolución social de la Multitud, asistiremos al ejercicio masivo e insurreccional de la violencia política del Trabajo como método para liberarse del Capital. Donde ya no sólo será la burguesía la que glorifique su violencia constituyente, sino que también lo hará la Multitud para liberarse del Capital. Bien sabemos que la burguesía asesinó a mansalva para conquistar el poder político en los países centrales, o enalteciendo los brutales triunfos en sus batallas en los territorios colonizados. Donde tanto unos y otros regaron de sangre sus suelos para garantizar cada una de las burguesías, las dominantes y las dominadas, la constitución de sus Estado Nación.
Gracias a la violencia político y militar independentista: ¿Cuántos enemigos asesinó Belgrano y San Martín, Bolívar y Sucre, Azurduy y O’Higgins, entre tantos otres, para poner las bases de lo que posteriormente fueron cada patria  capitalista del Cono Sur? En esta década la antagonía de clase entre el Capital y el Trabajo conllevará que la Multitud proletaria rescate, para sí, el uso de la violencia política y militar para lograr la segunda y definitiva liberación de cada Nación. La que únicamente será posible si, al mismo tiempo, se emancipa de la expoliación de la burguesía en cada país. Donde la Multitud redimirá a la clase obrera y campesina de sus derrotas pasadas contra la burguesía; en tanto es la clase heredera de los que tienen únicamente para vender, de manera forzosa para no morir de inanición, su fuerza de Trabajo al Capital. Una clase esclava del salario, porque el Capital no es más que el Trabajo robado y acumulado por la burguesía gracias al empleo asalariado de la fuerza de trabajo. Un sueldo que jamás podrá retribuir íntegramente el total del valor creado por el asalariado durante su jornada laboral. Porque de ser así moriría el Capitalismo. En tanto el Capital sólo puede acumularse y reproducirse despojando al proletariado de la parte excedente de la jornada laboral. Un plustiempo, plustrabajo y plusvalor, que supera el tiempo en el cual el empleado ya reprodujo el valor de su fuerza de trabajo mensurada como el precio del salario pagado por el empresario. Un tiempo sobrante al trabajo necesario, salario o reproducción material de la fuerza de trabajo; o una porción cada vez mayor de su jornada laboral donde trabaja gratis para el patrón. Un derroche de energía ecosocial, un despilfarro de plus de vida, un tiempo de trabajo socialmente inútil, que resulta la causa principal del cambio climático y todo lo que ello acarrea, como la pandemia del COVID-19. Una plusvalía que sólo se produce para la sobrevida del Capital y el holocausto de la vida, y que resulta totalmente innecesaria para la reproducción económica del 80% de la humanidad. 
Si no existiera más el Capitalismo, y con los avances científicos y tecnológicos actuales, la humanidad no necesitaría trabajar más que 5 horas semanales. Algo similar a lo que ahora acontece. Y que permitió en menos de una semana a la naturaleza recuperar la homeostasis, o su poder de autorregulación, que está reequilibrando la biosfera. 
Los beneficiosos resultados que están a la vista gracias a la obligada detención del Capitalismo senil, que resulta de manera irremediable cada vez más contaminante sino se termina con él, es lo que indica que debe ser superado a través del nuevo Comunismo como el único heraldo que puede salvar el medio ambiente y al ser humano sobre la Tierra. Ya que es el único sistema universal que permitiría mantener y profundizar el actual cariz purificador, como se está comprobando en estos días ante la cuasi interrupción universal del Trabajo producto del COVID-19. Porque mientras que para el Capital el hundimiento actual provoca la paralización de la expoliación proletaria; en cambio, para el Comunismo, es la comprobación de que terminando con el trabajo excedente que sólo beneficia al inmundo Capital se terminaría con la infecta economía capitalista. 
La humanidad fue advertida. La Pachamama esta vez la zamarreó como nunca antes para alertarla del acabose final. Sino se termina con el Capitalismo, lo que vendrá será brutalmente más desastroso que la pandemia del COVID-19. La naturaleza le está dando una nueva oportunidad al hombre. Está en manos de la Multitud proletaria aprovecharla destruyendo a la burguesía del Capital. 
La insoportable polución que se vivía en las grandes ciudades ha disminuido drásticamente por el frenazo capitalista. Y para conservar esta tendencia y salvar al planeta hay que impedir que después de la ruina actual sobreviva el Capitalismo. Pues, de ser así, será una condena a muerte para buena parte de la Multitud. 
Sólo un nuevo Comunismo puede evitar seguir emponzoñando la Tierra. En tanto será un sistema donde se expandirá la agricultura ecológica a gran escala, sin pesticidas y fertilizantes derivados del petróleo. Donde se implementaría en todo el planeta la utilización de energías limpias, empezando por la solar y la eólica, la mareomotriz y geotérmica. 
Estamos al límite de una próxima catástrofe climática provocada por el Capitalismo que sólo el Comunismo puede impedir. De lo contrario, si subsiste el Capitalismo, se agravará el cambio climático. Provocado la proliferación de nuevos virus, bacterias y hongos que llegarán para quedarse y serán cada vez más letales para el hombre. La única solución estructural, en beneficio de la humanidad, es el Comunismo. El único sistema global que puede impedir que cada elemento sobre la Tierra no sea una fuente de ganancia para la clase empresarial que acabará infartando el ecosistema. Consecuentemente, durante esta década, el nuevo Comunismo ya no será una posibilidad concretable sino una necesidad imperiosa para la supervivencia del hombre.
En el siglo XXI, a diferencia del siglo XX, la antagonía del proletariado contra la burguesía será inmediatamente global. Y, como tal, esto le facilitará a la Multitud en cada país desplegar su poder constituyente. Permitiendo, así, que devenga en poder constituido del Comunismo. Un poder de clase que, para su conservación y desarrollo planetario, será institucionalizado como democracia Multitudinaria.
Como ante cada irrupción, constitución e institucionalización de una clase social que busca abrirse paso venciendo a la clase dominante predecesora, la Multitud vivirá un proceso similar al desarrollado por la clase burguesa. Esta última, primero, tuvo que derrotar a sus clases enemigas feudales, monárquicas y precapitalistas; para después poder extender su nuevo poder político de clase  hasta lograr subsumir al planeta bajo el sistema capitalista y llevarlo estratégicamente al colapso. Ahora el proletariado de la Multitud deberá derrotar y desplazar a la burguesía del poder político nacional y universal. Enterrar la democracia exclusivamente representativa y, para salvar de la extinción a la mayoría de la humanidad, disponer comúnmente de la robótica, la inteligencia artificial y el desarrollo inédito de las fuerzas productivas. Donde la aplicación material e inmaterial del trabajo del cerebro colectivo universal, como nunca antes existió, ahora, permite establecer las condiciones materiales para instaurar el Comunismo global instituyendo políticamente la democracia participativa de todas, todos y todes les proletarios. ¡Cuántos millones de proletarios más tienen que morir por causas evitables, como las hambrunas y migraciones multitudinarias, desastres climáticos y sanitarios, miseria con empleo y descarte masivo de humanos! ¡Cuántas represiones y guerras más de la burguesía deberán soportar la Multitud para que los empresarios conserven su poder ecocida y genocida en el siglo XXI! 
Se vienen tiempos en que el proletariado universal no renunciará a ejercer su violencia de clase revolucionaria. La misma violencia que ejerció la propia burguesía asesinando a cientos de miles de nobles y enemigos políticos a sus intereses para hacerse con el poder político y enterrar al Feudalismo y expandir el Capitalismo. O, lo que hoy sería, el derecho de la Multitud a la violencia para sepultar al Capitalismo y pasar al Comunismo. Y esto se producirá porque la Multitud, a través de las luchas globales que vendrán, adquirirá una consciencia política que le permitirá comprobar en carne propia que la burguesía no cederá jamás pacíficamente su poder de explotar al trabajo. Como antes no lo hizo ninguna clase dominante en toda la historia de la humanidad. Donde el pasaje de un modo de producción a otro acarreó guerras civiles universales. Lo mismo acontecerá con la burguesía y el Capitalismo. Donde ahora los patrones, negándose a que su tiempo en la Tierra se está terminando, resistirán de manera sanguinaria su caducidad. Porque si a la burguesía le llegó la hora de extinguirse, como la última clase expoliadora del trabajo humano, va a morir matando; con tal de impedir que la Multitud del proletariado no se imponga como la nueva clase universal portadora del Comunismo. Sobran pruebas al respecto. Desde el fin del Imperio Romano al feudalismo, desde la Revolución Mexicana en el año 1910 a la Rusa en 1917, y desde la Comuna de París en 1871 al golpe de Estado en Bolivia en 2019. Con estos antecedentes no debería asombrarnos que la Multitud pase, como dijo Marx, _“De las armas de la crítica a la crítica de las armas”._ 

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II.- *Una salida inédita para la deuda externa Argentina*.
Si el Capital sobrevive como lo hizo después de la megacrisis del año 2008, lo hará a costa del aumento de su concentración en pocas manos burguesas, sociedades empresarias y Estados centrales. Países y capitales dominantes, tanto continentales y regionales, como comandos hegemónicos del poder burgués del Imperio del Capital. Haciendo de la pauperización del trabajo asalariado la regla del Capital, la precarización laboral la norma dominante del mercado y el aumento del descarte proletario una condición irreversible para la pervivencia de la sociedad del lucro empresario.
Ha llegado el momento de que la humanidad, de la cual el 80% está integrada por la Multitud como nuevo concepto de clase del trabajo, construya una nueva sociedad anticapitalista o antipatronal. Porque el trabajo asalariado como mercancía y la producción de plusvalor que originó el Capitalismo será lo que provoque, antes o después, su infarto universal. 
La Multitud precisa terminar con la plusvalía. Cuya acumulación permitió la transmutación de la producción de la Inteligencia General del Trabajo  inmaterial en su apropiación privada por la burguesía en tanto robótica industrial y automatización algorítmica de los servicios. La automatización del Trabajo cristalizado en los medios de producción, distribución y consumo, alberga en su seno una crisis tendencial de la ley del valor trabajo, o el fin de la posibilidad de medir el tiempo socialmente excedente para la acumulación de la futura plusvalía. Dicha tendencia, necesidad o ley del desarrollo capitalista, reviste estratégicamente una condena a muerte para la superviviencia de la patronal del Capital. En cambio, la tecnología hiperproductiva en manos de la Multitud es riqueza social inmediata e incremento exponencial del tiempo libre de trabajo para todes les trabajadores a cambio de laboral solo una hora por día. 
No se trata de destruir los medios de producción del Capital sino de apropiarse de ellos. Los humanos deben dejar de trabajar para las máquinas y las máquinas tienen que empezar a trabajar para los humanos. La tecnología que objetiviza la subjetivad proletaria, es producto de la previa expropiación del trabajo por intermedio de la plusvalía que termina siendo acumulada como medios privados de producción del Capital. Medios fijos como trabajo muerto del que debería poder disponer el trabajo vivo como patrimonio común de la Multitud, al haber sido creados a partir del capital circulante en base al robo del trabajo excedente de la Multitud. 
Nunca olvidemos el libro de Proudhon: _“¿Qué es la propiedad? o una investigación acerca del principio del derecho y del gobierno”_, donde escribió su frase más célebre: _“La propiedad es el robo”_. Es decir, los medios de producción son de propiedad privada de la burguesía gracias al Capital acumulado en base al trabajo robado al proletariado a través de la plusvalía. El Nuevo Comunismo no añora el precapitalismo, pero tampoco el fordismo. No se trata de que la mayoría del proletariado vuelva a las fábricas. Eso no es solo imposible en el actual estadio del Capital, sino absolutamente contraproducente para la emancipación del Trabajo. El proyecto anticapitalista no se refugia en el pasado sino que se dirige al futuro. No es el retorno al arado manual, la fragua y la línea de producción en cadena. Sino la conquista del ocio colectivo que permite la actual tecnología desarrollada gracias al trabajo de todas las generaciones precedentes del proletariado que lo ha hecho posible para que ahora puede ser gozado por toda la humanidad. 
Un mundo nuevo Comunista es posible en tanto sí, y sólo sí, resulta superado históricamente el Capitalismo. O sea, terminando con el plusvalor para lograr extinguir por inanición a la clase vampírica  de la burguesía. Caso contrario, en tanto les empresarios continúen con la privatización de todos los recursos provenientes de la naturaleza, la sociedad y el trabajo para expandir sus ganancias, y por lo tanto profundice la completa subsunción o dominio del planeta como fuente de plusvalía, terminarán, más temprano que tarde, provocando el derrumbe global de las sociedades capitalistas y por lo tanto de la humanidad.
No hay cisne negro. Una pandemia como la del nuevo corona virus fue prevista por el propio Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud en septiembre de 2019. El COVID-19 apenas actúa como el disparador de una crisis económica mundial del Capitalismo que ya estaba en proceso. Que se expresa como catástrofe bursátil, pero que demuestra la decadencia estructural del modo de producción burgués.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) es corresponsable de la barbarie del endeudamiento del Estado argentino. No basta con decir que la deuda es ilegítima sino que la misma es absolutamente ilegal, porque se contrajo violando la Constitución Nacional. La carta magna dispone en su artículo 75, inciso 4º, que corresponde al Congreso: _“Contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación”_, y aclara, en el inciso 7°, que corresponde al Congreso _“Arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación”_.
A la economía argentina le sobran dólares. Hay en el extranjero el equivalente a la deuda externa más un excedente de 100.000 millones de dólares.
No es la restricción externa ni el déficit fiscal lo que explica que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) no tenga reservas por más de medio billón de dólares. Sino la fuga de divisas que hace la burguesía nativa y foránea que opera en el país, y que por intermedio del BCRA envía al extranjero los dólares acumulados gracias al trabajo explotado en territorio argentino. Lo que obliga incesantemente, para evitar la quiebra financiera y económica de la Nación, a endeudar al Estado y a que la Multitud termine siendo hipotecada a perpetuidad en beneficio del Capital.
Si los bonistas privados y el FMI no aceptan las condiciones del gobierno argentino, el default es menos oneroso que pagar la deuda pública bajo las condiciones que  fijó el Macricidio. 
Los bonos argentinos ya cayeron a menos del 30% de su valor. Así que el  sacrosanto mercado, adorado por los burgueses, ya le facilitó el 70% del trabajo al gobierno. Defaultear el resto de lo que se debe permitirá terminar pagando, a lo sumo, el 15% del valor de la deuda que el Estado tenía con los acreedores privados hasta el 9 de diciembre de 2019. 
Y en el caso del Fondo Monetario Internacional (FMI) el cuadro es similar. Producto de la depresión económica global que ya se inició los bonos soberanos argentinos, emitidos contra la deuda adquirida, tendrán valores similares a los títulos en cesación de pagos. Así que si el FMI no acepta una quita del 50% del Capital, un interés que no supere el 2 por ciento anual y una espera mínima de  4 años, la deuda externa con el FMI no sólo será impagable sino que devendrá incobrable. Mejor que el FMI acepte lo que el Estado argentino le ofrezca o, de lo contrario, no cobrará un sólo dólar. Su préstamo se evaporó porque el FMI, violando su propio Estatuto, permitió que el Macricidio utilizara la mayoría de los fondos recibidos para la fuga de capitales de empresas y personas humanas. Según los datos de CIFRA, durante los 48 meses de gobierno de Cambiemos, la deuda pública se incrementó en 103.808 millones de dólares y la fuga llegó a 93.667, o sea, el 90,2% de lo recibido. Un verdadero escándalo como le gusta decir a Pino Solanas. Para colmo continuará la desvalorización de los bonos soberanos cuyas utilidades se volatilizarán porque advienen Capital ficticio, producto de que la depresión mundial de la economía real recién empieza. 
Las pérdidas para el Capital son y serán extraordinarias. Sus acreencias se transformarán en Capital irrealizable o ficticio, artificial o espectral. Si el FMI no quiere cobrar en los términos que le proponga el gobierno argentino lo mejor es anunciar formalmente un default que ya existe de hecho, gatillado por las pérdidas de los títulos de la deuda pública en manos privadas destinados al repago de la deuda externa. Están dadas las condiciones para que por primera vez, a diferencia de la crisis de la deuda externa contraída por los militares, Menem y de la Rúa, la bancarrota burguesa no la pague la Multitud del Trabajo sino el Capital y el FMI como su ministerio de economía global.  
Del mismo modo que bajo los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández el Estado produjo una quita inédita, histórica, nunca vista, sobre la deuda pública privada entre los años 2005 y 2010; ahora, ante una crisis superior a la iniciada en el año 2008, existen circunstancias inmejorables para producir un acción nunca realizada por ningún país en el mundo y donde la Argentina volvería a ser vanguardia; es decir, que si el FMI quiere recuperar algo de lo prestado esté obligado a realizar una quita fabulosa de Capital e intereses y otorgar años de espera. O, de lo contrario, terminar sin cobrar ni un sólo dólar proveniente del erario del Estado Nacional. 
No hay que preocuparse por los fondos buitres que compren los títulos públicos en default o cesación de pagos. Ya que tendrán que esperar más de una década para cobrar. Y eso siempre y cuando dentro de 10 años haya un gobierno como el de Cambiemos que les abonó, en el año 2016, U$S 9.300 millones. Una medida de política económica cipaya, opuesta por el vértice a la de los gobiernos Kirchnerista que no les pagó ni un sólo dólar. Vale decir, que mientras exista un gobierno Nacional Popular los caranchos nunca cobrarán. 
Recordemos que de los títulos públicos que entraron en default en el año 2002 y donde el 92 por ciento de sus dueños aceptó las quitas de los años 2005 y 2010, del 8% restante el 75% eran de acreedores burgueses argentinos que litigaron contra su propio país por intermedio de los fondos buitre. Esta es la razón por la cual los lobbistas de la City y los políticos de derecha; directivos de las calificadoras de riesgo y gurúes neoliberales; Ceos de grupos económicos nativos y extranjeros, nacionales y transnacionales; periodistas estrella y una runfla de comunicadores embaucadores; cumplen el rol de ser parlanchines de los poderosos y actúan como los más férreos defensores del pago de la deuda pública y en particular de aquella que queda en manos de los fondos buitre. Todes estos graznan sólo para preservar los egoístas intereses usurarios de sus patrones que le pagan un suculento cheque a fin de mes. Para ellos la verdad no vale nada, su ciencia económica no es más que una trampa cazabobos, les importa un rábano la soberanía del país, menos la defensa del común y, obviamente, para elles la patria no supera la dimensión de su bolsillo.  
La deuda contraída por Macri con el FMI, de la cual se desprenden los títulos emitidos por el Estado que están en manos privadas, es nula de nulidad absoluta. Antes de que el gobierno del Frente de Todes le abone un sólo dólar al FMI y a los bonistas hay que auditar la deuda externa. Determinando la responsabilidad jurídica del gobierno Macrista que tomó una deuda nula, ya que violó la Constitución Nacional que establece que sólo el Congreso Nacional es el único poder estatal que puede autorizar los empréstitos. Por lo tanto tienen que responder, civil y penalmente, los funcionarios Macrista responsables de este latrocinio. Sin por esto pasar por alto la complicidad del _board_, o Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional, que otorgó los préstamos para la fuga de capitales en beneficio de la burguesía rentística y de la cual el FMI es su gerente financiero global. Un crédito nulo según la ley Argentina 21.648, promulgada en el año 1977 por la última dictadura Cívico y militar del Capital. En cuya Segunda Enmienda al Convenio Constitutivo del Fondo Monetario Internacional, artículo VI, Transferencias de Capital, Sección 1: Uso de los recursos generales del Fondo para transferencias del capital, inc. a), establece lo siguiente: _“Ningún país miembro podrá usar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”_. Por consiguiente, los bonistas locales y foráneos deberán soportar enormes pérdidas por ser partícipes necesarios de un delito fundado tanto en la normativa nacional como internacional en complicidad con el gobierno de Cambiemos y el FMI.

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III.- *El colapso universal del Neoliberalismo*.
A nivel global habrá medidas económicas excepcionales. Tanto o más estatistas que las del New Deal, o Nuevo Acuerdo de Roosevelt, para superar la depresión de los años 30 del siglo XX. Es decir, los Estados deberán incrementar el gasto público por un monto que rondará entre el 15 y el 20% de su PBI.
Los dogmas conservadores para disminuir el déficit fiscal y mantener el equilibrio presupuestario serán abandonados. La emisión dineraria y el aumento de la base monetaria subirán como mínimo en un 20 por ciento pudiendo llegar hasta el 50%. Ya que no existe peligro de hiperinflación ante la depresión económica monumental que ya ha comenzado.
Las escuelas Keynesiana y neo Keynesiana, el Regulacionismo y el Marxismo serán las que manden, como mínimo, en los próximos dos años. Y los clásicos y neoclásicos, los ortodoxos y monetaristas, se plegarán a sus políticas económicas con tal de salvar al Capitalismo, o a la economía global basada en la completa subsunción, inclusión o dominio de la naturaleza, el hombre y la sociedad por la burguesía del Capital.
Habrá cada vez más gobiernos que apliquen medidas tendientes al Capitalismo de Estado. Estatizando empresas de servicios públicos y fondos privados de pensión, bancos e industrias y diferentes infraestructuras que hoy están en manos privadas. Como primer ejemplo ahí está Italia que renacionalizó la aerolínea Alitalia en estos últimos días, cuando antes la Comisión Europea se lo impidió durante años. 
Políticas que serán temporales como las tomadas luego del desplome del año 2008. Pero si el descontento multitudinario va en aumento, producto de que se viene una destrucción del empleo global en una escala similar a la de los países vencidos después de una guerra mundial, entonces, para preservar la gobernabilidad política estatal dichas medidas se constituirán en un rumbo transicional al Socialismo.
Es más, la economía universal no se dirige a una recesión sino que ya entró en una depresión económica. Que hará que durante el año 2020 la actividad caiga entre un mínimo de un 5% y un máximo del 15% del PBI global. Vale decir, que todo el planeta puede llegar a padecer una destrucción económica similar a la que tuvo la Argentina en el año 2002.
El Capitalismo, una vez más, reactivará su contratendencia. Cuyos efectos contrarrestantes pueden producir la suspensión temporaria de su tendencia hacia el trabajo muerto y la financiarización, pero jamás podrá derogarla. Como fue demostrado después de las crisis en Argentina de los años 1975, 1982, 1989, 2001 y 2016. Al igual que globalmente lo fue en 1914, 1930 y 1939, 1972 y 1980, 2000 y 2008, y ahora en 2020. 
La contratendencia para salvar al Capital indica que solamente puede salir victorioso de su quiebra habitual si se concentra aún más. Esto lo consigue, principalmente, a partir de la reducción abrupta del precio del salario del proletariado haciendo que las firmas que sobrevivan a la ruina económica y financiera recurrente se vuelvan temporariamente más poderosas. Este proceso que produce el contraefecto o la contratendencia capitalista, tiene como contracara la ampliación cada vez mayor de la desigualdad social entre el Capital y el Trabajo. Debido a que la nueva riqueza producida socialmente por la Multitud proletaria incrementará su pobreza al transferir, por intermedio de la acumulación de nuevo Capital, la riqueza común creada por el Trabajo robado como plusvalía a una cada vez mayor concentración de la propiedad privada burguesa. Dicha desigualdad en el comienzo de la segunda década del siglo XXI hará que reine la pobreza con salario, el trabajo precario y se dispare el desempleo y su consecuente miseria multitudinaria.
La crisis de la tendencia y el inicio de la contratendencia del Capital provocarán que, luego de superado el pico de la pandemia producida por el COVID-19, recrudezca, a nivel global, la lucha de clases entre el Capital y el Trabajo. Y volverá a la palestra universal la necesidad política de terminar definitivamente con el Capitalismo y la democracia exclusivamente representativa. Para superarlos con un nuevo modo de producción anticapitalista y una democracia participativa del común de la Multitud como nuevo concepto de clase del Trabajo en el siglo XXI. Una nueva cosmovisión cuya práctica revolucionaria entierre las inexorables y cada vez más destructivas crisis periódicas del Capital, antes que el Capital termine extinguiendo a la mayoría de la  humanidad.
Si la Multitud vence al Capital el ser humano se habrá salvado. De lo contrario, una vez más, el ciclo de ganancias del Capital se reiniciará. Contaminando cada vez más a la atmósfera, desertizando suelos, provocando el deshielo de los polos, aumentando la temperatura global, modificando irreversiblemente el clima y permitiendo la irrupción de nuevas pandemias que surgirán producto de la destrucción de la ecoesfera, el talado de selvas irrecuperables y el calentamiento de los océanos.Todo esto terminará provocando hambrunas, crisis migratorias descomunales y tsunamis nunca vistos que destruirán ciudades y países completos. Pero aunque el Capital se sobreponga al colapso sanitario y financiero, económico, social y cultural del año 2020; encontrará más rápido su próximo límite que después de su mísera recuperación luego del crack del año 2008.
Peor aún. Si el Capital emerge de la depresión iniciada este año para su futuro colapso no habrá que esperar 12 años. Sino que el síncope sistémico acontecerá mucho más rápido. La bancarrota iniciada en el año 2008 produjo que la economía global recién emergiera de su recesión en el año 2016. Y, posteriormente, produjera un escasísimo crecimiento que ni siquiera pudo garantizar que el crecimiento vegetativo poblacional, que cada año se incorpora al mercado laboral, pueda obtener un empleo asalariado para ser explotado por el Capital y la inmunda patronal.
La crisis del año 2008 fue un punto de inflexión para el Capitalismo y la parásita clase empresarial. Ya que fue la primera catástrofe sistémica y global del Capital que demostró que la imposibilidad tendencial de continuar con la aplicación de ley del valor trabajo es producto del propio desarrollo de la  subsunción real de la Sociedad y la Tierra en el Capital. Una crisis de la subsunción real del Trabajo dominado por el Capital. Un infarto de la subsunción o dominio, inclusión, control y comando del mundo por parte del Capital. 
Subsunción real del Trabajo en el Capital significa el avance del Capital fijo como robotización y del Capital circulante como Multitud. Un modo de producción real y completamente capitalista, comandado por el Capital Industrial-Financierista. Las dos formas más extremas del Capital. Donde se interrelaciona de manera orgánica la robótica del trabajo muerto, la monetización financiera de la producción del Intelecto General del trabajo vivo y el fetichismo del capital que se manifiesta como renta dineraria del Industrial-Financierismo. Una fase del desarrollo del Capital donde la burguesía nunca más podrá incorporar al trabajo asalariado, ni siquiera, a todos los potenciales obreros manuales que antes arrojaba al mercado año tras año para ser exprimidos en la sociedad capitalista industrial, como lo hizo, con sus altas y sus bajas, durante el fordismo.
El Capital nunca se repuso de la bancarrota del año 2008. Al punto de que sólo logró globalmente un mísero incremento del PBI del orden del 3 por ciento durante el bienio 2017/2018. Para encima volver a desacelerarse en el año 2019 y terminar colapsando en 2020.
El desmoronamiento actual fue detonado por la pandemia del COV-19. Pero, en realidad, no es más que la manifestación de un sistema, el Capitalista, que está agotado, vive su fase senil, y no tienen más que ofrecer a la mayoría de la Multitud que pobreza y destrucción, desastres sanitarios y climáticos, desempleo y muerte, guerras y genocidios, incertidumbre existencial permanente y distopía apocalíptica. 
Es hora de que la Multitud del Trabajo termine con el capitalismo. O, de lo contrario, la burguesía del Capital extinguirá a buena parte de la Multitud como condición indispensable para poder seguir enriqueciéndose a costa de seguir exprimiendo a la Multitud esclava sobreviviente.
Entre tanto, como medida de autopreservación de la reproducción material de la Multitud, se impone la implementación de la Renta Básica Universal (RBU). Cuya conceptualización, factibilidad económica y modo de aplicación política, fue elaborada por el _Centro de Estudios Legales, Culturales, Económicos y Sociales_ (CELCES) hace dos años. Por cierto que la RBU no es una creación del CELCES. Ya que sus primeros antecedentes datan de la década del 60 del siglo pasado. Lo novedoso del aporte del CELCES consiste en cómo puede ser aplicada en función a la formación económica y social de la Argentina, para así transformarla en un nuevo derecho social de cuarta generación de la Multitud. Esto mereció que la iniciativa militante por la RBU fuera plasmada en lo que constituyó su primer documento político. Anticipándose, en base al estudio del devenir de la tendencia del Capital, y sabiendo que no faltaba mucho tiempo para constituirse en una necesidad acuciante para la Multitud universal y, por consiguiente, también para la Multitud Argentina. 

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IV.- *El retorno del Capitalismo de Estado*.
Es tan grave la extensión y profundidad de la crisis capitalista universal que,  por eso de manera anticipatoria, el ex vicepresidente y actual preso político Amado Boudou plantea que es la ocasión propicia para que el Estado se haga de la propiedad de las empresas concesionarias de los servicios públicos. Por ejemplo hoy, la firma más importante del país, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) tiene un valor real de apenas 1.000 millones de dólares. Sí, leyeron bien. Seis veces menos de lo que pagó el Estado argentino en 2012 por el 51% de YPF. Y por el cual la presidenta Cristina Fernández, para adquirir ese porcentaje, emitió una deuda por 6.000 millones de dólares.
En el mejor de los casos para los accionistas el inflado valor financiero de YPF alcanza la suma falaz de 11.660 millones de dólares. Es decir, que aun cotizándola según el criterio del capital ficticio cuyo valor accionario se evaporó en un 70% en el primer trimestre de 2020, y que seguirá perdiendo valor durante el transcurso del año, un capital del Industrial-Financierismo al límite de la bancarrota, el precio por el 49 por ciento restante que debería pagar el gobierno para que el Estado sea el único dueño de YPF es de U$S 5.713 millones. Por consiguiente, un valor menor al 51 por ciento que se le pagó a Repsol en el año 2012.
Tengamos en cuenta que para una nación periférica como la Argentina, y bajo gobiernos Nacional Populares transformadores y revolucionarios, las crisis globales del Capital son una oportunidad inmejorable para hacerse con los activos, fondos líquidos y control de empresas; industrias, capitales y servicios estratégicos.
Así pasó también después del colapso que aconteció en el año 2008. Donde el gobierno estatizó las AFJP.
Y yendo más atrás, durante la primera presidencia de Perón, el general usó a favor del gobierno, del Estado y la Nación la crisis global capitalista de posguerra para hacerse con la propiedad de los ferrocarriles, entre otras empresas. Y desplegó una política basada en el Capitalismo de Estado. Disponiendo así de los resortes económicos más importantes, subordinando la economía a la política, el mercado al Estado y el Capital a la justicia social.
Es más, por internet se puede ver a Perón explicando cómo fue la negociación por la compra de los ferrocarriles. Una clase magistral para saber cómo se trata, de igual a igual, a las altivas autoridades de los Estados centrales y a los arrogantes burgueses más poderosos del planeta. O cómo hay que hacer para aprovechar su crisis en favor de la Argentina. Una perla política que tendría que ver todo militante Nacional, Popular y Revolucionario. Y que sirve, en el presente, para alumbrar el camino que habrá que transitar después de superada la emergencia por el COVID-19.
Además, no hace falta que el Estado hoy cuente con el efectivo para hacerse de las palancas energéticas del país. Ya que tanto en la década del 40 del siglo pasado como con la reestatización del 51 por ciento de YPF en 2012, se los adquirió por medio de la emisión de bonos soberanos. Los cuales fueron fácilmente recuperables a su vencimiento y sin necesidad de aumentar el déficit fiscal. Ya que los fondos para pagar los bonos provinieron de la explotación que hizo el Estado de los recursos adquiridos.
A lo que se suma el hecho más relevante para la autonomía económica de la Argentina: que el Estado disponga de la renta monopólica tanto proveniente de la explotación del transporte de cargas por ferrocarril, la industria del gas y el petróleo, entre otros.
A lo que ahora habría que sumarle la completa estatización de las comunicaciones. En tanto sus plataformas hoy constituyen la carretera virtual y hegemónica dónde se produce, circula y acumula el plusvalor del trabajo inmaterial del intelecto general de la Multitud.
El conocimiento y su materialización robótica y algorítmica, o capital fijo y trabajo muerto; como lo producido por la inmaterialización del saber del trabajo vivo, en tanto capital circulante, conforman los recursos más valiosos de la humanidad por ser híper productivos, o ahorrativos del tiempo socialmente necesario del trabajo mundial y portadores del ocio colectivo bajo el modo de producción Comunista. Estas son los cimientos objetivo y subjetivo del capitalismo del Cognitariado, o el proletariado Cognitivo, en tanto tendencia universal del Capital. Una infraestructura que pone las bases, por primera vez en la historia del hombre, para terminar mundialmente con el trabajo asalariado obligatorio o la moderna esclavitud proletaria creado por el Capitalismo.
Cuando un gobierno estatiza los bancos como fuente de flujo, acumulación y reproducción del Capital, en tanto el Capital-Dinero actúa como efecto multiplicador del crédito y la inversión, la producción y el consumo; al igual que cuando expropia los capitales privados previsionales, haciéndose con los fondos acumulados y a acumular de los flujos dinerarios de los aportes patronales y laborales; esta ahorro dinerario, pasa a integrar un fondo común y solidario de reparto que, además, sirve tanto como capital pro cíclico en la etapa de expansión de la economía privada; como también capital contracíclico, o Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), para aumentar la inversión pública y el consumo de la Multitud en los años de recesión y depresión económica.
El año 2020 será recordado como el inicio de la mayor depresión capitalista desde 1929. Y si es superada por la burguesía, en el mejor de los casos, devendrá en una próxima década de recesión, cuasi estancamiento o pobre aumento económico universal. Un famélico crecimiento que no servirá, ni siquiera, para que la mayoría de la Multitud pueda reproducir su fuerza de Trabajo. Una desigualdad social que será pornográfica, donde la pobreza con salario será inédita, la precariedad laboral será atroz y las legiones de descartados, cuál apestados inempleables para el Capital, tendrá proporciones bíblicas.
Cruje el viejo Capitalismo. Es hora de crear el nuevo Comunismo.

“Quienes terminarán con este pasado oscuro serán las clases populares que no han gobernado nunca. Y espero que lo hagan en el futuro”_.*Juan Domingo Perón*, palabras extraídas de la película “Cita con Perón” basada en un hecho real del que se conserva su registro taquigráfico, 12/12/1944.

Nota -Mario Verdi- Militante nacional, Popular y Revolucionario- Argentina

Foto: GETTY IMAGES

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